“Hwayi: A Monster Boy” de Jang Joon-Hwan


¿Cuál es el día más violento de la semana? He reparado muchas veces en esta pregunta y siempre llegué a respuestas diferentes, estimo influenciado por el humor de la jornada o el capricho calendario del momento. De todas formas me animo a afirmar que el lunes encabeza sin dudas el ranking de los días más odiados por la humanidad toda. El pobre no tiene la culpa de estar al comienzo de la semana, ahí donde nos esperan al acecho todas las obligaciones, pero es lo que le ha tocado en suerte. Por eso para suplir la cuota de violencia que me toca en esta jornada, le dedicaré un par de palabras ¿descarnadas? a “Hwayi” (화이 : 괴물을 삼킨 아이 ) (2013).

Dirigida por Jang Joon-Hwan (quién en el 2003 se convirtió en toda una revelación con “Save the Green Planet!”) y protagonizada por un elenco rico en matices, Hwayi es una película que desde el primer momento nos muestra aquello con lo que nos vamos a encontrar hasta el final: violencia en estado puro. Podemos titubear en los primeros minutos, incluso juzgar como espectadores críticos el hecho de que no nos dejen acomodarnos en la silla y ya esté corriendo sangre por la pantalla, pero debemos asumir esa oferta como un acto de honestidad en la trama.

Es preciso que los ponga en tema con algunos detalles argumentales del film. La banda criminal liderada por Seok-Tae (Kim Yun-Seok) comete una vez más una de sus tantas fechorías, dejando los escrúpulos de lado y privilegiando un maletín lleno de dinero. En este caso bajo la forma de un secuestro se han llevado a un pequeño niño de su hogar para tenerlo cautivo, teniendo en vilo no solo a sus padres sino también a toda la opinión pública. Durante los primeros minutos no tenemos más noticias de ello hasta que se produce un salto temporal que nos trae a la actualidad, en el contexto de un nuevo acto criminal. Vemos entonces aparecer en escena al joven Yeo Jin Goo, quién interpreta en este caso a un estudiante que al menos en su aspecto puede pasar desapercibido entre la multitud de jovencitos que asisten la secundaria.

Sin embargo el personaje de Yeo Jin Goo no es un muchachito común y corriente. El niño secuestrado hace más de una década ha sido criado por el grupo de criminales y ahora es uno más de ellos. A la educación tradicional le han sumado un duro entrenamiento en armas, artes marciales y todo lo que se pueda poner al servicio del delito. Pese a esa particular crianza, Hwayi (la película se encargará de develar el motivo de este nombre) es un adolescente con una exquisita sensibilidad para el arte y en su interior guarda el deseo de liberarse de la vida de apremios que desde su infancia le ha tocado vivir. Nada sabe sobre su pasado, y con toda naturalidad considera sus padres a la caterva de criminales con los que ha crecido. Entre ellos está Bum Soo, interpretado por Park Hae-Joon, a quien pudimos ver como recio agente norcoreano en Doctor Stranger y que en esta oportunidad también interpreta a un asesino de sangre fría. Un poco más simpático, pero igual de cruel, es Ki-Tae (Cho Jin-Woong) a quíen se lo ve más involucrado en el cuidado y crecimiento del adolescente. El grupo se completa con Jin-Sung (Jang Hyun-Sung) y Dong-Bum (Kim Sung-Kyun), dos maleantes de la misma calaña.

Acostumbrado a delitos menores, generalmente sirviendo como campana al resto de la banda, Hwayi es encomendado en una tarea que pondrá a prueba su estatura moral: debe cometer su primer asesinato. Es a partir de allí y luego de un súbito encuentro con su pasado que el joven protagonista , con la ira a flor de piel, promete no dejar en pie a ninguno de los responsables de la miserable vida que le ha tocado llevar. La película adquiere un ritmo frenético de a ratos y la sangre pasa a ocupar el primer plano. La grave voz de Yeo Jin Goo queda perfecta para este papel en el que se debe valer de todos sus recursos para transmitir al espectador el rencor que nace desde lo más profundo de su interior. A medida que nos acercamos al final el título del film cobra sentido y conocemos en plenitud al monstruo que descansaba en él. No obstante ello, la redención a través del amor es siempre una posibilidad.

Hecho de paradojas y con giros argumentales esperables y no por ello menos sorprendentes, Hwayi es un thriller maduro y emocional. La sangre a lo Tarantino que aparece en las escenas más violentas, abona una película que se encamina por la senda de los films fundados en un animo de revancha y venganza personal, y se coloca entre las mejores del 2013. Pese a considerar que algunos guiños de la trama estuvieron desaprovechados, la recomiendo de principio a fin.


Amante de la literatura, el cine y todo aquello a través de lo cual se sublime la condición humana. Mirando a Asia pero con los pies firmes en Latinoamérica.