“Revivre” de Im Kwon Taek


Con 102 películas en su haber, la filmografía de este director surcoreano resulta inabarcable para aquel que recién se inicia en la materia, como es mi caso. En la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata tuve la oportunidad de asistir a una proyección de “Revivre” (화장), el más reciente proyecto de Im Kwon Taek que a sus 78 años todavía sigue con ese voraz apetito por contar historias y deshilvanar en sus tramas las distintas facetas de lo humano.

En este caso nos encontraremos con un argumento que desde el comienzo se maneja en dos terrenos que parecen ser opuestos, pero en los que el protagonista constituye el punto de contacto. La muerte es la que nos da la bienvenida, primero en una especie de ceremonia ritual y luego en la fría habitación de un hospital, donde el último pitido de la máquina de asistencia vital nos da la pauta de que el ser que reposa en esa cama ha pasado a otro plano. Al lado, con gesto adusto y consciente de la magnitud del momento que presencia, nos encontramos al señor Oh, interpretado por Ahn Sung-Ki. La cruenta enfermedad que acabó con la vida de su esposa dejó en él marcas indelebles que quizá no se notan en lo físico, más allá del evidente cansancio que denota en su postura, pero que a lo largo de la película veremos cómo se manifiestan de distintas maneras.

Ya desde el inicio, el director opta por el flashback como recurso narrativo, llevándonos meses atrás en el tiempo en la etapa inicial de la enfermedad de la esposa de Oh, interpretada en un gran trabajo por Kim Ho-jung. El bucle temporal será constante, con idas y vueltas entre el pasado y el presente. No tardaremos mucho en conocer a la otra protagonista de la historia, la bella y audaz Choo Eun-Joo (Kim Gyu-Ri), quién se convierte en la nueva asesora de marketing en la empresa cosmética donde OH se desempeña como director de área. A medida que los minutos pasan, el deterioro en la salud de la esposa de Oh comienza a tener consecuencias en el vínculo entre ambos, a pesar de que este último se comporta como un devoto marido en la asistencia a su mujer. Como claro contraste a toda esta situación, la presencia luminosa de Choo Eun-joo comienza a cautivar al director, quién sobrepasado con la situación que le toca vivir comienza a dudar, entornando la puerta a una posible infidelidad.

El tono de “Revivre” se mantiene siempre en el campo de lo sugerente y solo se vuelve contundente cuando pone en escena el inevitable camino hacia la muerte de la señora Oh. Asistimos como espectadores al nacimiento del conflicto interno del protagonista, quién no solo debe lidiar con la atracción que siente hacia la misteriosa Choo Eun-joo , sino que también comienza a notar como el paso del tiempo lo deja fuera de competencia. La honestidad, tanto en lo visual como en el lenguaje no gestual, debe ser destacada como uno de los recursos más importante a la hora de construir este relato. El hombre es consciente de sus flaquezas, las asume y pese a que lo hace desde un lugar de resistencia, su temperamento no sufre el embate.

Al terminar “Revivre” nos queda un gusto amargo, no por el gran trabajo de Kwon Taek, sino porque evidencia las encrucijadas en las que a veces nos podemos ver envueltos por el simple hecho de existir (y amar). El título de la película –Hwajang– es fiel a ese cometido, pues como muchas palabras en coreano, su significado es doble. Por un lado lo encontramos en la acepción que significa “cosmética”, en clara relación con el empleo del señor Oh. Pero el otro significado también tiene un estrecho vínculo con la película: cremación. Es así que conviven en esta bella y sensible pieza cinematografía dos extremos igual de válidos, con una manera de filmar que siempre se agradece.

Por hiroshi@xiahpop.com


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Hiroshi

Amante de la literatura, el cine y todo aquello a través de lo cual se sublime la condición humana. Mirando a Asia pero con los pies firmes en Latinoamérica.