Wai: qué significa el saludo tradicional tailandés y cómo se hace correctamente

El wai, también llamado wai prah, es el saludo tradicional de Tailandia y equivale a un «hola» o «buenos días» en la cultura tailandesa.
Consiste en unir las palmas de las manos como en un gesto de oración, ubicarlas entre el pecho y la frente, inclinar levemente la cabeza y acompañar el gesto con una sonrisa. Se practica en el país desde hace siglos y su significado va más allá de un simple saludo: expresa respeto hacia otra persona, sin importar si se trata de alguien conocido desde hace años o de alguien que se acaba de conocer.
A diferencia de costumbres como el beso en la mejilla, habitual en países como México, o el abrazo, común en buena parte de Occidente, el contacto físico no forma parte de los saludos tradicionales en varios países de Asia, y Tailandia no es la excepción. El wai cumple esa función social sin necesidad de contacto: la palabra en sí condensa los sentidos de «hola», «adiós», «bienvenido» y «gracias» en un mismo gesto.
Cómo varía el wai según la persona
La forma correcta de hacer el wai depende de la edad y el rango social de quien se saluda, así como de quién debe iniciar el gesto. Entre amigos de edad y rango similar, las manos se ubican a la altura del pecho con una reverencia leve. Para saludar imágenes de Buda o figuras importantes de la monarquía, las palmas se llevan a la altura de la cabeza con una reverencia marcada, un gesto que resulta obligatorio para los tailandeses budistas, aunque no se espera de extranjeros o personas de otra religión. En el caso de los miembros del gobierno, el saludo es similar pero con una reverencia algo menor.
Existen además situaciones sin excepción: las personas mayores, los altos funcionarios, la realeza, los maestros y otros profesionales deben recibir siempre un wai marcado. A los monjes se les debe este saludo en todas las circunstancias, aunque ellos no lo devuelven. Tampoco lo hacen, necesariamente, los adultos mayores frente a alguien más joven, ni quienes reciben el wai de un niño, que en ese caso lleva las palmas hasta la parte más alta de la frente.
Por otro lado, el wai no se ofrece a trabajadores de servicios domésticos o industriales, ni a choferes o taxistas que presten un servicio pago: en esos casos alcanza con una leve inclinación de cabeza. Como turistas, tampoco se espera que el wai sea devuelto, aunque sí se considera un gesto de cortesía intentarlo.

Una costumbre que se mantiene, aunque con matices
En Bangkok, la capital y ciudad más grande del país, el uso del wai es menos frecuente que en las zonas rurales o en ciudades más pequeñas, un fenómeno que suele asociarse al avance del estilo de vida urbano y capitalista. Aun así, la recomendación para cualquier visitante extranjero es intentar el gesto siempre que haya dudas sobre cómo actuar, en especial frente a personas mayores, ya que cualquier intento de respetar la costumbre local —aunque no sea del todo preciso— suele generar una buena impresión entre los tailandeses.
Redacción: Susumiya