Japonés para principiantes: los tres sistemas de escritura

sábado, 18 de junio de 2016

El japonés no tiene un alfabeto propiamente dicho, sino que se escribe a partir de tres sistemas distintos: dos silabarios, el hiragana y el katakana, y un conjunto de ideogramas llamado kanji. Cada carácter japonés equivale, en la mayoría de los casos, a una sílaba de dos letras en español, y tanto el hiragana como el katakana cuentan con 46 símbolos silábicos equivalentes entre sí.

Hiragana: la base del idioma

El hiragana es el sistema más usado, ya que sirve para escribir las palabras propiamente japonesas. Cada carácter tiene un orden de trazos específico que debe respetarse para escribirlo de forma correcta.

Dentro de las reglas de pronunciación existen las vocales largas, que se pronuncian durante más tiempo. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se combinan una «o» y una «u»: la palabra がっこう se romaniza como «gakkou» pero se pronuncia «gakkoo«. Lo mismo sucede cuando una «e» es seguida por una «i», como en せんせい («sensei«), que se pronuncia «sensee«. Estas diferencias de duración son claves en japonés, ya que existen palabras que cambian de significado según el largo de sus vocales: ゆうき («yuuki«) significa valor, mientras que ゆき («yuki«) significa nieve.

También existen los sonidos dobles, que se marcan con una tsu pequeña (っ) antes de la consonante que se duplica. En la palabra しゅっぱつ («shuppatsu«), después de pronunciar «shu» se genera una breve pausa donde se retiene el aire, para luego liberarlo con más fuerza y lograr el sonido doble de la «pa«.

Katakana: para las palabras extranjeras

El katakana se usa para escribir palabras adoptadas de otros idiomas, ya adaptadas a la fonética japonesa. El japonés incorporó una gran cantidad de extranjerismos a lo largo de su historia, en su mayoría del inglés, aunque también existen préstamos del alemán, el francés y el portugués. Algunos ejemplos son テーブル («teburu«), que proviene del inglés «table» y significa mesa; アルバイト («arubaito«), tomada del alemán «arbeit» y que se usa para referirse a un trabajo de medio tiempo; y パン («pan«), que significa pan.

En katakana también se escriben los nombres de personas y de ciudades o lugares geográficos que no sean japoneses. Como la fonética japonesa es silábica y no tiene sonidos de consonantes aisladas, después de cada consonante suele agregarse una «u», excepto detrás de la «t» o la «d», donde se usa una «o». Por eso el nombre Pablo se escribe パブロ («paburo«), Lucas se convierte en ルカス («rukasu«) y Pedro en ペドロ («pedoro«). La letra «l», además, no existe en japonés y se reemplaza siempre por «r».

Kanji: el legado de la escritura china

El kanji tiene su origen en China, donde hace unos 5.000 años se desarrolló un sistema de escritura basado en dibujos que representaban conceptos materiales o abstractos, de forma similar a lo que ocurrió con los jeroglíficos egipcios. A diferencia de la escritura occidental, que terminó por simplificarse hasta representar solo sonidos, los ideogramas chinos conservaron la función de expresar sonido y significado al mismo tiempo.

La escritura china llegó a Japón a través de la península de Corea durante el siglo IV. En un primer momento, solo un grupo reducido de personas letradas sabía leerla, principalmente para acceder a textos de budismo y filosofía. Con el tiempo, los ideogramas comenzaron a usarse también para escribir japonés, lo que generó un problema: el idioma ya existía de forma oral, pero no tenía escritura propia, y al adoptar los caracteres chinos se importó también su pronunciación original, con adaptaciones debido a las diferencias fonéticas entre ambos idiomas. Como resultado, un mismo carácter puede leerse de más de una manera.

Estas variantes se conocen como onyomi (la lectura derivada del chino) y kunyomi (la lectura derivada del japonés). No existe una regla fija para saber cuál usar en cada caso, aunque hay una tendencia general: cuando un kanji aparece solo, suele leerse en kunyomi, mientras que si se combina con otro kanji, se lee en onyomi.

En total existen unos 45.000 kanjis, aunque en el uso cotidiano se emplean alrededor de 3.000 o menos. Al igual que en el hiragana, cada kanji tiene un orden de trazos predeterminado, que generalmente se traza de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha.

En el uso diario del japonés, los tres sistemas de escritura —hiragana, katakana y kanji— se combinan entre sí, por lo que conocerlos a fondo es un paso fundamental para avanzar en el aprendizaje del idioma.

Redacción: Leda Swan

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