Recomendación Cine: “Miss Granny” de Hwang Dong-Hyuk


Días atrás concluyó la primera edición de Han Cine, el primer festival de cine coreano realizado en la ciudad de Buenos Aires. Durante una semana los espectadores locales tuvieron la posibilidad de ver algunas de las películas más populares de los últimos años, pasando de la comedia a la acción y el thriller característico de la cinematografía de la Península. Entre las comedias seleccionadas estuvo Miss Granny, película que con 8.657.050 de espectadores se convirtió en una de las más exitosas en lo que va del año. Aprovecho la oportunidad para compartir mis impresiones sobre este film de CJ Entertainment, dirigido por Hwang Dong-Hyuk.

La traducción literal del título es un buen indicio para comenzar a desandar la trama de “Miss Granny” (수상한 그녀), pues la sospecha sobre la identidad de la protagonista será el hilo conductor de toda la trama. Oh Mal Soon (Na Moon-Hee) es una anciana plena de vitalidad, que al contrario de lo que podría pensar el resto de la sociedad, todavía tiene mucho para ofrecer. Ese rasgo característico de su personalidad suele jugarle en contra, ya que la convivencia con su familia a veces juega con los límites de la paciencia. Su condición de madre abnegada se convierte en un dolor de cabeza constante para su nuera (Hwang Jung-Min), a tal punto que el estado de salud del ama de casa comienza a flaquear. Su hijo, Hyun-Chul, interpretado por Sung Dong-Il (Reply 1997), es un profesor universitario especialista en gerontología y digno devoto de su madre.

Oh Mal Soon vive también con sus nietos, Ji-Ha y Ha-Na. El jovencito, interpretado por Jin Young (B1A4) es un amante de la música al que todavía le cuesta encontrar su camino, pero que pone todo de sí para conectarse con su pasión por el arte. También tendremos la fortuna de conocer a Mr. Park (Park In-Hwan), el simpático anciano que profesa un tierno amor por la protagonista femenina. Poco a poco la simpática abuela descubre que su presencia se ha convertido en un escollo para su familia. Sumergida en esa reflexión, se cruza en uno de sus paseos nocturnos con una casa de fotografía que despierta una pequeña chispa en su interior, evocando tiempos pasados donde el espejo le devolvía la imagen de una joven hermosa; pues los años aun no habían dejado su marca. Es a partir de acá que el film comienza a transitar la senda de lo fantástico, pues en un evento tan misterioso como mágico, Oh Mal Soon recupera su jovial aspecto, convirtiéndose en una señorita que a duras penas llega a las dos décadas. Su objetivo será a partir de este momento perseguir sus sueños de juventud y cuidar a su familia, deseos que en cierto punto se transformaran en una disyuntiva para su futuro.

Na Moon-Hee interpreta a una anciana adorable, y pese a fundar su rol en algunos rasgos estereotipados, entrega a los espectadores verdadero momentos de comicidad, alternándolos con escenas que pone a prueba su capacidad dramática. Me atrevo a afirmar que el modelo coreano de abuela es el equivalente asiático de la bobe judía, una anciana sobreprotectora, sin filtro y capaz de dar todo por el bienestar de sus hijos y nietos. En ese sentido “Miss Granny” logra reflejar sin excesos esa característica distintiva. Shim Eun-Kyung es la responsable de interpretar a Oh Doo-Ri, la versión joven de Oh Mal Soon, una mujercita tan fresca como risueña. Su papel se ve frente al desafío de configurar en una misma persona la idiosincrasia de una señora que ha llegado a las siete décadas con toda la jovialidad de una señorita que está en la flor de su edad. Vale decir que la joven actriz logra con creces ese cometido, destacándose particularmente en los momentos en que interpreta clásicas canciones del repertorio popular y mostrando naturales dotes para la comedia.

La antinomia juventud/ancianidad está presente durante todo el desarrollo de “Miss Granny”, convirtiéndose por momentos en una crítica al trato que la sociedad actual le da a sus mayores, siendo en otras oportunidades un fresco y vital retrato de todo lo que nuestros abuelos tienen para ofrecer independientemente de su temperamento, con las evidentes diferencias que nacen de la brecha generacional. La inclusión se convierte entonces en la clave para armonizar esa convivencia que de a ratos se puede volver un tanto incomoda, pero que con comprensión y amor se puede lograr. Ceder espacios y bajar la cabeza es a veces un gesto de gratitud hacia aquellos que dedicaron su vida a cuidar de nosotros.

Creo que es bajo esa premisa que se perfilan las cuatro figuras masculinas que aparecen en la trama. Hyun-Chul, es el primero de ellos, quién todos los días se encuentra entre la espada y la pared tratando de equilibrar las necesidades y caprichos de su esposa con el marcado carácter de Oh Mal Soon, responsable de haberle dado una crianza ejemplar luchando contra todas las contrariedades que puede enfrentar una madre soltera. Dentro del núcleo familiar encontramos al jovencito interpretado por Ji Young, en un debut actoral que logra llevar adelante con su natural encanto y algún que otro rasgo sonso. Mr. Park es otra pieza encantadora de la trama, un viudo que profesa todos los días un incondicional amor por la protagonista y que la ayudará cuando las cosas se pongan duras. Por ultimo encontramos a Seung-Woo, el productor musical encarnado por Lee Jin-Wook y responsable de darle el toque romántico a “Miss Granny”, en un papel discreto pero que por momentos se alía con la idea fundamental de la película. Todos ellos comparten un rasgo común: la necesidad de una figura femenina que los proteja y complemente.

La música es un factor importante dentro del film y su inclusión no se ve forzada hasta el final, donde para mi gusto se hace evidente el golpe de efecto hallyu, situación que sin embargo no atenta para nada contra la integridad de la película. “Miss Grannyes una comedia familiar, pues tiene contenidos que resultan atractivos para un amplio espectro de público y con su desarrollo dinámico logra combinar momentos intensos con otros igual de entretenidos. En definitiva, una película que vale la pena ver.


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Hiroshi

Amante de la literatura, el cine y todo aquello a través de lo cual se sublime la condición humana. Mirando a Asia pero con los pies firmes en Latinoamérica.