Rigor Mortis: Que bonita vecindad

Juno Mak es el prototipo del joven profesional que todo lo hace y que aprovecha su ánimo multifacético para emprender proyectos nuevos. Con la clásica saga de Mr. Vampire en mente y asumiendo su primer desafío con director, encomienda a Rigor Mortis la tarea de darnos algo de escalofríos mechados con alguna sonrisa cómplice. Hemos hablado bastante sobre la concepción que tienen los artistas orientales sobre el terror y el horror como género en sí, y encontramos en esta película un exponente bastante claro de lo que esa cinematografía actual tiene para ofrecer en este sentido.

Un actor venido a menos interpretado por Chin Siu-ho llega a un enorme bloque de departamentos, donde un abandonado piso lo espera para comenzar una nueva vida. Una serie de sucesos ligados a su pasado y la incertidumbre angustiosa de un futuro incierto lo llevan a tomar una decisión terminal. Las cosas no salen como las tiene planeadas y es a partir de ese fallido que Rigor Mortis comienza a aparecer. En dos o tres escenas conocemos a todo el plantel de personajes que lo acompañaran, muchos de ellos actores que ya habían participado en aquellas fantásticas películas de vampiros de la década del 80.

Una anciana servil, un chef algo excéntrico, un guardia de seguridad más pronto a la jubilación que otra cosa y un tenebroso brujo forman parte de esta vecindad donde la normalidad no parece precisamente ser la norma. El elenco se completa con una desquiciada que ronda los pasillos comiendo pollo hervido y un pequeño y travieso rubio que corretea de acá para allá (y que confieso es el que más miedo me da). Ninguno de estos roles es azaroso y cada uno de ellos tendrá su escena clave en el desarrollo de la trama.

Rigor Mortis es algo así como la vecindad del Chavo del Ocho pero con una tónica más truculenta, terrorífica y claro, bizarra. Cada uno de los personajes que conviven en ese enorme bloque de edificios parece tener una relación rutinaria con sus miserias, asumiéndolas e intentando hacer de ellas algo menos que una circunstancia. Lo sobrenatural está tan ligado al plano de lo real que ya ni siquiera es una molestia, siendo la indiferencia la única respuesta posible. El grito desesperado de un alma en pena no molesta mucho más que la discusión de un vecino con su señora.

La fotografía de la película es atractiva y el uso de efectos especiales aunque a veces aparece como desmesurado, cobra singular relevancia en aquellas escenas donde sale a relucir el componente clásico de las artes marciales. Vampiros, zombies, espíritus atormentados y niños corriendo por los pasillos; todo eso está presente en Rigor Mortis y no es en sí un exceso, sino un simpático guiño al género, con una paleta de colores y sonidos que acompaña.

Un punto interesante y quizá sea lo que más disfruté de la película es el rol que se le da a la superstición. No hay escena en la que no nos topemos con algún elemento propio de la confluencia de religiones, cultos y tradiciones que hacen a la sociedad china y cada uno de los personajes encarna en si mismo un elemento característico de ese mix. Los ritos de los que somos testigos son cautivantes y muchos de ellos llevan el límite de nuestra imaginación un poco más allá. Sí hay algo que caracteriza a este tipo de películas es que todo lo que puede salir mal, sale mal…y eso nos encanta. Encuentro atractiva la dinámica que nos propone el director en ciertos pasajes de la película, ya que centra el punto crítico en una situación determinada –que nos distrae- y nos da el golpe de efecto por otro lado haciendo protagonistas a los detalles.

Rigor Mortis es una buena opción para aquellos que quieren disfrutar de una película de terror con un toque diferente. ¿Diferente en que sentido? No repite formulas del cine occidental sino que se enfoca en la larga tradición del cine de horror chino y ofrece algunos momentos que valen la pena. Con una duración de 101 minutos es ideal para ver un sábado por la noche como punto de partida para una maratón de películas de terror. Repito lo que escribí líneas atrás: tomá como premisa a la vecindad del Chavo, agrega algo de artes marciales, arroz aglutinado y mucha sangre, y tendrás un buen anticipo de lo que encontraras en esta propuesta de Juno Mak.



Amante de la literatura, el cine y todo aquello a través de lo cual se sublime la condición humana. Mirando a Asia pero con los pies firmes en Latinoamérica.


XiahPop

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