Toyokazu Nagano y la “Carretera Encantada”

El señor Nagano es un fotógrafo bastante particular. A diferencia de sus colegas especializados en “kinen sashinka” (fotografía conmemorativa), él intenta dejar de lado los cánones establecidos y aquello que la tradición ha impuesto, dando así un aire renovador a su producción. Nagano trata de rescatar aquellos momentos que pasan inadvertidos y con su impronta los convierte en escenas únicas, un verdadero disfrute para los sentidos. ¿Su secreto? Destacar los aspectos más brillantes de la personalidad del sujeto fotografiado.

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No debería sorprendernos entonces que apartándose de los gestos adustos, las vestimentas de gala y los ángulos sombríos, Toyokazu haya dado rienda suelta a su creatividad tomando como musa inspiradora a su pequeña hija, en una serie de fotografías a la que título “Carretera Encantada. Como cualquier otro padre, un día se encontró tomando fotos de su pequeña para retratar su crecimiento y esos pequeños detalles que el tiempo se encarga de moldear, pero fue con el nacimiento de su segunda hija cuando tomó un poco más en serio su labor con la fotografía. De un día para el otro y casi sin esperarlo se convirtió en el “fotógrafo oficial” de los eventos familiares.

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¿Cómo surgió la idea para esta serie? Poco después de confirmar su amor por la fotografía y en un esfuerzo por mejorar la calidad de su trabajo, Nagano invirtió en una nueva cámara: la Pentax 67. A diferencia del modelo con el que había empezado a trabajar, esta nueva cámara requería un manejo completamente manual, todo un desafío para alguien que hasta hace poco era tan solo un amateur. Decepcionado por no poder sacarle todo el provecho a su nueva adquisición y notando que las escenas de las que antes disfrutaba iban perdiendo la magia, tuvo una idea que cambió por completo su visión.

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Con la inspiración a flor de piel Nagano decidió que no era momento para quedarse de brazos cruzados y el mismo se puso a trabajar para crear un entorno mágico alrededor de sus pequeñas hijas. No tuvo más que elegir una locación cercana a la carretera que pasa frente a su casa y dar rienda suelta a la ilusión. Para sus sorpresa las fotografías fueron muy bien recibidas por sus allegados y poco a poco comenzó a ganar popularidad en diferentes sitios de Internet dedicados a esta disciplina. Ya trabajando como fotógrafo profesional, nuestro amigo Toyokazu planea abrir su propio estudio para comienzos del próximo año, invitando así a todo el público a darle un toque de magia a esos momentos de su vida que a la larga se convierten en imborrables. “Siempre hay una excusa para festejar” es la frase insignia del trabajo de este genial artista.

Fuente: Toyokazu Nagano (Flickr) + RocketNews24.com / hiroshi@xiahpop.com



Amante de la literatura, el cine y todo aquello a través de lo cual se sublime la condición humana. Mirando a Asia pero con los pies firmes en Latinoamérica.


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