La influencia japonesa en el universo de Star Wars

La influencia de la cultura japonesa en la creación de la saga Star Wars resulta fundamental para comprender el diseño de su universo, personajes y dinámicas de combate. Aunque la obra de George Lucas se nutre de diversas fuentes, los elementos cinematográficos e históricos de Japón ocupan un lugar central en la configuración de esta historia que, a casi medio siglo de su estreno, sigue vigente en la cultura popular.
Para crear mundos y personajes, la saga Star Wars tomó inspiración de diversas culturas, pero hay una en particular que destaca sobre las demás, y es la cultura japonesa. Desde la palabra “Jedi” hasta el estilo de combate de los caballeros de la Fuerza, en este artículo vamos a recorrer todas las influencias japonesas en la obra de George Lucas.
Star Wars y su raíz en la cultura japonesa
Star Wars es uno de los fenómenos más importantes de la cultura global en general y del cine en particular. Abarca películas, series, merchandising, libros, cómics, videojuegos y mucho más. Y aunque hace casi medio siglo que se estrenó el filme que le dio inicio a todo, la saga continúa cosechando nuevos fans y transportando a distintas generaciones a una galaxia muy lejana.
Dentro de las diversas fuentes de inspiración que George Lucas tomó a la hora de diseñar el mundo de Star Wars, se encuentra el cine y la cultura japonesa.
Hay algunas que resultan obvias, por ejemplo el nombre Obi Wan Kenobi (Obi es “cinturón” en japonés, mientras que Ken se traduce como “espada”) o el nombre Yoda, un apellido bastante común en Japón. Pero, hay otros aspectos que no son tan evidentes, y nos vamos a centrar en ellos.

A continuación, 5 aspectos de la cosmovisión nipona en las que Star Wars se basó para construir su universo.
Akira Kurosawa, el gran referente
George Lucas nunca ocultó su fascinación por las películas del legendario director japonés, mencionando en varias ocasiones que estas obras fueron fundamentales para darle una base al universo Star Wars.
Muchas veces se ha remarcado también las similitudes entre uno de los filmes más famosos de Kurosawa, The Hidden Fortress, y la primera entrega de la Saga Star Wars, Una nueva esperanza.
En ambas historias, los protagonistas son una pareja de plebeyos o ciudadanos comunes que discuten todo el tiempo y que se ven envueltos sin quererlo en una aventura que los lleva a conocer otros lugares más allá de sus hogares. También en ambas películas, los personajes conocen a una princesa rebelde y con carácter, y a un general curtido por la guerra.
Este último es interpretado, como era habitual en las películas de Kurosawa, por el actor Toshiro Mifune. Según varias fuentes, George Lucas le habría ofrecido a Mifune el papel del icónico villano de la saga, Darth Vader.
Además, el bastón que Rey, la protagonista de la trilogía más reciente, utiliza para pelear y defenderse, e incluso su estilo de pelea, está inspirado en los personajes de The Hidden Fortress.

Jedi, Sith y Bushido
La conexión da un paso más allá ya que el género de las películas de Kurosawa era el género jidaigeki, palabra japonesa para drama de época. La pronunciación de este término fue la que inspiró el nombre Jedi, personajes que a su vez toman diversos elementos de los samuráis para construir su identidad: ropa, espadas y su deber de proteger el extenso territorio de la galaxia.

Por otro lado, los Sith, los opuestos a los Jedi, parecen basados en los ronin, que eran samuráis sin maestro que veían más por sí mismos que por un “deber mayor”.
Incluso los fundamentos espirituales y filosóficos de la Fuerza, esa misteriosa energía que los Jedi son capaces de comprender mejor que nadie, comparten similitudes con el código moral y ético de los samuráis, el Bushido (camino del guerrero). Así, los Sith serían aquellos samuráis que obren por fuera de las enseñanzas o que se aparten del sendero del verdadero deber.

El Bushido y el Código Jedi
Podemos comparar el Bushido con el Código Jedi. Este último implica que los Jedi deben rechazar el apego, sobre todo el apego hacia otras personas, pero aun así deben ejercitar la compasión hacia todo ser vivo. Además, prohíbe estrictamente el asesinato de un enemigo indefenso o desarmado, pero enfatiza en la necesidad de aceptar la idea de que, eventualmente, todo el mundo va a morir, incluido el propio Jedi.
Esto se conecta con el Bushido, el código que guiaba el comportamiento y la vida de los samuráis. Enfatizaba la importancia del coraje, la piedad, el honor, la sinceridad y el autocontrol. Además, todo samurái estaba preparado y dispuesto a morir por aquello que consideraba justo.
Justamente, aquel Jedi que no seguía, no aceptaba o incluso rompía el Código, se convertía en un Sith. En el caso de los samuráis, aquel que quebrara el Bushido, caía en la categoría de ronin.
También podemos decir que el destino de la Orden Jedi y el destino de los samuráis tienen bastantes similitudes entre sí. Una clase guerrera, pero con un rol social y cultural muy importante, que se “corrompe” desde dentro y colapsa por llegar tarde a atender sus propios problemas. Podría haber algo ahí.
Vestuario y accesorios
A nivel estético, la armadura de Darth Vader toma inspiración de la antigua armadura de los señores de la guerra japoneses, que cubre su cabeza mientras que una máscara más robótica y futurista cubre su rostro.

En este sentido, los ropajes de los Jedi y los Siths, tan asociados con las capas, las capuchas y con varias túnicas superpuestas, parecen en un principio inspirados en los monjes budistas, pero una revisión nos muestra que su mayor inspiración está en la ropa tradicional de los samuráis japoneses.

Algo similar ocurre en ciertos momentos del vestuario de Padmé Amidala, una de las protagonistas de las precuelas de Star Wars. Muchos de sus atuendos toman elementos de la tradición japonesa y los reversiona para crear algo nuevo que se adapta a la estética general de las películas.
En muchos casos Padmé está vestida de pies a cabeza con ropajes que de forma inmediata nos remiten a Japón, incluso incorporando accesorios como los kanzashi (los “pasadores con flores” que llevan en sus cabellos las mujeres japonesas), los sensu (los abanicos) o el maquillaje que utiliza Padmé.
Pero, y como muchas veces ocurre cuando la cultura occidental toma elementos de la cultura japonesa o asiática como elementos meramente estéticos, en la imagen de Padmé a veces se mezclan diversas culturas y hay un cierto “blurreo” de las diferencias entre esas distintas culturas.

Los sables de luz y el estilo de pelea
Es un hecho quizás más conocido que el arma de preferencia de los Jedi (y los Sith) es una espada, más allá de las diferencias tecnológicas que existen. Incluso el propio Obi Wan le explica a un joven Luke, que el lightsaber es un arma “elegante” para un “mundo más civilizado”.
Pero, también podríamos decir que los sables de luz nos recuerdan a una katana.
Y si bien todas las katanas eran similares en los aspectos más básicos, los samuráis tenían la costumbre de personalizar sus armas con vainas diseñadas específicamente para ellos, además de agregar otros elementos a la empuñadura como por ejemplo decoraciones de lana o hilo, elementos conocidos como koshirae. Esta idea se parece un poco a la de los sables de luz de colores para cada Jedi.
Más allá del aspecto estético, la similitud entre el estilo de combate de un Jedi y un samurái es bastante evidente cuando conocemos más sobre el kendo, el arte marcial moderno que deriva de la esgrima tradicional de los samurái.
Aunque el kendo también fue la inspiración para las peleas de la trilogía original (el duelo entre Darth Vader y Obi Wan podría calificarse como un combate kendo), el equipo de coreógrafos de George Lucas, encabezados por Nick Gillard, decidieron “acelerar el ritmo” en las precuelas. Esto lo remarca el propio Gillard en el documental Star Wars: Evolution of the Lightsaber Duel: “el kendo se convirtió en mi ingrediente base”.

Así, Anakin, Obi Wan, Darth Maul, Dooku y hasta el mismísimo Yoda, construyen sus estilos particulares de pelea sobre los pilares fundamentales del kendo: la administración de la energía interna, el respeto, el honor, ciertas posturas y formas específicas, el tempo.
Aunque el universo de Star Wars acaba creando un estilo único y original de combate para los Jedi y los Sith, y en parte el kendo se pierde a medida que la saga se vuelve más y más espectacular y dinámica, la base que aporta este arte marcial japonés sigue presente.
Manganimé y Star Wars
En este punto quizás esté haciendo algo de trampa. ¿Por qué? Porque esta influencia del manganimé en Star Wars también ocurre al revés: Star Wars, sobre todo la trilogía original de la década de 1970, marcó a muchos mangakas y los inspiró a construir sus propias historias.
El género al cual pertenece Star Wars, la “ópera espacial” o space opera, era un género muy popular en el mundo del manga y el anime en esta misma década en la cual George Lucas estrena Una Nueva Esperanza.
Existe un mangaka en particular, Leiji Matsumoto, que lideraba el boom de las historias ambientadas en el espacio exterior, muchas veces en el futuro y, en particular, en futuros distópicos, violentos y faltos de esperanza.
Sus obras más famosas, Galaxy Express 999 y Space Battleship Yamato, han sido señaladas por los fans japoneses de Star Wars como posibles influencias. Sobre todo, a la hora de diseñar y darle vida a ciertos escenarios (como la Estrella de la Muerte) y personajes, en especial a R2-D2 y C3PO, los carismáticos y queridos robots que acompañan a Anakin, Luke y Rey durante toda la saga.

Esto nunca fue confirmado ni por George Lucas ni por otras personas implicadas en la creación de Star Wars, pero teniendo en cuenta que Hollywood está lleno de historias que toman elementos (y hasta los plagian) del manga y del anime, no es tan loco pensar que Star Wars podría también incluir algunos.
Después de todo, Star Wars está ambientada en el espacio exterior, en una galaxia muy, muy lejana… Pero no existe en el vacío.

Periodista y creadora de contenido en redes. Mi amor por Asia nació la primera vez que vi Mulan de chiquita. Todos los días intento conocer y aprender sobre el mundo a través de los libros, el cine, la comida, la cultura y la música.