Lecturas inquietantes: «Matar a una amiga» cuando la verdad deja de importar

martes, 2 de diciembre de 2025
Matar a una amiga libro Lee Kkochnim

Hay títulos que incomodan desde el primer momento, y Matar a una amiga es uno de ellos. Esa incomodidad inicial no desaparece con la lectura: se transforma, se vuelve más densa y persistente. No porque busque el shock fácil, sino porque plantea una pregunta inquietante que atraviesa toda la novela: ¿qué pasa cuando la verdad deja de importar y lo único que vale es lo que la gente cree?

Lee Kkochnim, es una de las autoras más representativas de la literatura juvenil coreana. Matar a una amiga se posicionó hace más de tres años en la lista de los libros más vendidos de Corea del Sur.

¿De qué trata?

Juyeon y Seoeun son amigas íntimas. Un día, después de mantener una gran discusión, aparece el cuerpo sin vida de Seoeun, y Juyeon es arrestada como principal sospechosa.

Pero, por alguna razón, Juyeon es incapaz de recordar nada acerca de ese día. Un periodista se hace eco de la noticia, que conmociona a la opinión pública, y las emisoras compiten por emitir programas especiales sobre ella, publicando titulares sensacionalistas.

A través de numerosas entrevistas con personas que testifican sobre la relación entre las dos amigas, la historia se desarrolla en un torbellino de acontecimientos que desemboca en un final sorprendente e impredecible.

Mi experiencia

Esta lectura es bien particular, y este formato fragmentado hace que los capítulos sean muy breves y que la lectura avance con un ritmo ágil y atrapante. Todo está cuidadosamente dosificado: cada voz suma una pieza, pero también deja dudas. Nada se siente de más, y el rompecabezas se va armando de forma inquietante.

Juyeon no es una idol ni una figura pública, pero eso no impide que la prensa convierta su historia en un espectáculo. Los medios deciden que tienen que contar “la verdad”, aunque esa verdad está construida a base de suposiciones, titulares sensacionalistas y opiniones ajenas. Como dice la propia novela: «Los hechos no importan. Lo que la gente cree se convierte en verdad».

La historia no solo pregunta quién es culpable (casi que a nadie le interesaría eso), sino cómo se construyen las responsabilidades, cómo opera la culpa y qué lugar ocupa la amistad cuando todo se vuelve sospechoso.

¿Debería leerlo?

Matar a una amiga deja un gusto amargo, un pequeño vacío difícil de explicar. Es de esas historias que no se terminan al cerrar el libro, porque siguen resonando en la cabeza del lector.

Matar a una amiga, editado en Argentina por Océano bajo el sello Gran Travesía, es una lectura intensa, ágil y profundamente perturbadora. No ofrece respuestas fáciles ni verdades absolutas. Propone algo mucho más inquietante: preguntarnos cuántas veces aceptamos una versión de los hechos solo porque es la más repetida.

Una novela que demuestra que, cuando la opinión pública toma el control, la verdad puede ser lo primero en desaparecer.

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