La inteligencia artificial avanza sobre múltiples oficios, y el de traductor o intérprete no es la excepción. Herramientas como Gemini, Whisper o DeepSeek ya permiten traducir conversaciones en tiempo real, con resultados cada vez más naturales. Pero aunque la tecnología gana terreno, la precisión humana todavía tiene ventajas difíciles de imitar.