Go! Go! Loser Ranger! (Sentai Daishikkaku): acompañar la decepción

Si bien no logró una temporada de éxito rotundo, el anime Sentai Daishikkaku deja un mensaje curioso. Escrita por Neri Haruba desde 2021, la adaptación anime se lanzó en 2024 y la temporada 2 fue estrenada en abril del 2025. Actual, comparte lo que venimos experimentando: la decepción sobre los poderes activos. Algo huele a podrido y no es un relleno.

El Ejército del Mal con un castillo de 10.000 metros invade la tierra y amenaza con destruirla. Los humanos se defienden con un equivalente a los Super Sentai (Power Rangers) y el universo en principio se divide entre «buenos» y «malos». Los Dragon Keepers son los humanos buenos. Los Soldados y sus Líderes, los «malos». Todo en apariencia, como los filtros.
La serie se complica cuando inmersos en la estructura jerárquica de los Dragon Keepers nos encontramos con un complejo entramado de detractores, infiltrados y decepcionados: La corrupción. El argumento en principio parece inofensivo hasta que se demuestra la crueldad de los Dragon Keepers e incluso el gore de alguno de ellos. El chiste termina cuando la violencia explícita se cobra una víctima. La violencia aquí es disociada. No parece violencia, pero lo es. A buen entendedor, pocas palabras: los malos son los buenos.
Tomando la idea de los Super Sentai o método tokusatsu, el cual genera un balance grupal de superhéroes y división de poderes, con armas especiales, poderes particulares (muchas veces elementales) y mechas o robots gigantes o afiliados a ellos, se desarrolla una sociedad injusta, desleal, corrupta y algo arbitrario.
A medida que se va desarrollando el anime, el aparente antagonista comienza a ser portavoz de las decepciones de los otros. En principio el trabajo es detectivesco: quién es quién en este entramado de enmascarados justicieros y su jerarquía. Con una entrega insólita retoma la figura de hombres musculosos con poderes de mahou shojou o la figura de mujeres tsundere algo perezosas con planes maestros y giros que buscan entre la comedia y la vida cotidiana, refrescar toda idea de grupalidad como mecanismo de supervivencia. Humor y grupalidad son vías de cierta supervivencia, de vida.

El método usado es bastante generalista, al igual que en One Piece, BNHA y otros tantos, encontramos que el orden establecido es corrupto y cruel, la cuestión es cómo se utiliza la propuesta superadora. Vieja costumbre: en ninguno de los bandos se sospecha equivocación.
Sobre el progreso
El amargado Lacan había mencionado «No hay progreso. Lo que se gana de un lado, se pierde de otro» y con esta extensión pesimista vuelve a recordar la fantasía o la ilusión en la instalación de toda promesa estable: una jerarquía. ¿Qué hay más allá del primer puesto?
La paz sostenida en esta guerra finalizada re-crea semanalmente de forma televisiva una batalla con un desenlace pre-determinado, quiero decir que los «malos» y los «buenos» recrean la escena de que luchan entre sí, pero con la condición de que los «malos-extraterrestres» nunca deberán ganar. Teorías conspirativas, complicidad, política, psicodrama, algo se sostiene de común acuerdo, una complicidad que permite sostener lo que se conoce. Leonor Silvestri se nos ríe.
La cíclica emergencia del distinto: D y el retorno del héroe (del deseo).
El protagonista de esta gran farsa en un ser humillado, derrotado, vencido, subestimado; un actor de reparto que comienza a sospechar de que la obra político-mediática en la que está inmerso es una obra de teatros a la que él no le corresponde y cansado de la repetición, se harta. Por sus poderes, puede transformarse en persona. Al hacerlo se infiltra en el sistema para vengarse y conforme avanza se encuentra con otros aparentes rangos altos con los mismos planes en silencio. Sorpresa suya la de tener que planificar todo de otra manera y más despacio; asume un riesgo.
Su deseo de dignidad lo transforma. Anne Dufourmantelle, una psicoanalista francesa que dedicó parte de su obra en escuchar y sugerir el riesgo (incluso muere por intentar salva la vida de un niño que se estaba ahogando), nos comparte que «el riesgo no es sólo una amenaza, sino una condición de lo vivo: vivir sin riesgo es no vivir en absoluto«; nuestro protagonista y todos nosotros asumimos ciertos riesgos en nuestras acciones. La libertad y la dignidad, la reparación frente a sus humillaciones llevan la voluntad de D a arriesgarse un poco, no tolera la pasividad de ser siempre vencido. No tolera ser un enemigo domesticado, será un distinto.
Curiosamente, D plantea un plan de cambio del orden de las cosas, del mundo, pero con novedosa idea: los equivocados tienen razón y están en lo cierto. La puja reinicia un conflicto en el cual habrá que tomar decisiones y posición. Sentai Daishikkaku es profundamente psicoanalítico y nos demuestra que lo que echamos por la puerta vuelve a entrar por la ventana: todo deseo auténtico no puede ser contenido en un simulacro. «Calla y hasta las piedras gritarán».
Todo riesgo asume la posibilidad de un nuevo sentido y una nueva dirección.
Ser malo, pareciendo bueno. De la decepción no se vuelve.
Un recurso muy interesante en esta obra es el armado de toda una comitiva de personajes que al momento de revelarlos, todos muy flojos de papeles, no son lo que dicen ser. Sabemos que este, es uno de los recursos más utilizados en lo narrativo, pero no en este género simple, infantil, heroico y ético. Super Sentai es un género magro y sin grandes desconfianzas, lo mismo que en BNHA solo que más casto por su costo logístico en lo televisivo.
Invertir y dar vuelta este tipo de narrativa pone una chispa en la sospecha: ser malo está mal pero ser malo pareciendo bueno es peor. Toda la estructura de infiltración se encuentra con esta decepción y de la decepción se puede salir de muchas maneras, pero siempre se sale llorando y con rencor. No existiendo victoria sin pérdida, los humanos y los alienígenas pactan esta escena a repetirse infinitamente con el objetivo de simular, a través de un ritual de espectáculo de violencia, una sátira de dominación entre unos a otros. El orden es ficción.
A riesgo de no sospechar
Anne Dufourmantelle explica que nuestro tiempo tiende a adormecer, anestesiar ciertas experiencias de riesgo entendido no como exposición a peligros sino como «decisión subjetiva». Todo riesgo trae una responsabilidad. Dragon Keepers animeiza esta ficción y recupera la reflexión de una identidad que no sea cómplice todo el tiempo con un guion, propio o ajeno. Traicionar el guion por la propia autenticidad. Sospecharnos equivocados es el primer paso.
Una forma alternativa de apuntalamiento es la compañía: nuestro protagonista encuentra todo el tiempo nuevos aliados encubiertos, nuevas alianzas y compañías que en secreto reafirman lo mismo. El heroísmo en este caso se presenta como una forma de acompañamiento a una sensación estructural, de soledad y de control implícito. Aquel desamparo se diluye cuando se logra acompañar momento a momento la decepción que se revela y en la cual todos están inmersos. Mientras más alto se mira, más orgánico es el problema. La recuperación del diálogo entre los personajes permite extraer a cada sujeto (lo más íntimo de cada uno) de la mudez, del silencio y la complicidad.
Sospeche de la provocación del otro: no todo lo que brilla es oro.

Fuentes; “Elogio del riesgo”. Anne Dufourmantelle.2015. Paradiso editores. | «No hay progreso. Lo que se gana de un lado se pierde del otro» por Hernando Bernal. Noviembre 24, 2017. bernaltieneunblog.wordpress.com | Imágenes: Créditos screencaps Negi Haruba, Yostar Pictures, Keiichi Sato, Disney+.

Soy Paco, el equivocado. Mis competencias: acompañamiento terapéutico, manganime circa 1987, niñeces y adolescencias vulneradas e integración comunitaria. El soft-power es un campo de ajedrez y los cuentos infantiles crean futuros y alternativas. Repensar lo que consumimos. El que escribe, no muere.