El día de hoy seguimos recorriendo los clásicos del cine japonés y su historia. Desde su época dorada en los años 50 hasta su actualidad en la que su cine animado ha conquistado el mundo.

El cine japonés tiene una larga y rica historia. Desde la Edad de Oro de los 50s hasta el anime de los últimos años, revisitamos grandes obras maestras esenciales para cualquier amante del arte y de la cultura japonesa. 

Continuamos con nuestra serie de notas dedicados a grandes obras del cine japonés, esta vez con películas de los ’90 y ’00 con obras ganadoras de premios y festivales internacionales.

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Clásicos del cine japonés de los años ’50 y ’60

Clásicos del cine japonés de los años ’70 y ’80

Mamoru Oshii «Kokaku Kidotai  (Ghost in the Shell)» 1995 

Clásicos del cine japonés de los años ’90 y ’00 Ghost in the Shell

Ghost in the Shell es otro anime que se ha ganado lugar entre los mejores filmes animados y no es por nada. Su carácter reflexivo, su sofisticación estética a nivel visual y musical y su perfección técnica hicieron que se convierta en la película de culto que es hoy.

Su protagonista, Kusanagi, es una agente cyborg entre otros tantos que trabaja para el gobierno  y es encomendada a encontrar una entidad incorpórea llamada Ningyozukai (Puppet Master). Hackea cerebros de cyborgs y les implanta memorias artificiales para que realicen actos terroristas. A su vez, comienza a cuestionar su propia naturaleza como cyborg.

El cerebro es su única parte biológica, y si bien su cuerpo le otorga una fuerza descomunal, puede ser replicado y reemplazado infinidad de veces. Además de que le pertenece al gobierno. Esto provoca que Kusanagi se pregunte “¿Sobre qué base puedo creer en mi misma?”. 

Los cuestionamientos filosóficos en relación al cuerpo y el alma se mezclan con referencias teológicas. Un murmullo que recita un fragmento de la Biblia, evocaciones al sintoísmo y un coral folclórico japonés que canta sobre el descenso de un dios se hacen presentes en el filme.

Kokaku Kidotai es, como dice la crítica Susan Napier, un cyberpunk noir, pero también es una exploración en torno a la pregunta ¿Qué hay más allá del límite de lo real?

Takeshi Kitano «Hana-bi» 1997

Clásicos del cine japonés de los años ’90 y ’00 Hana-Bi

Hana-bi es una película de gangters como tantas de Kitano, aunque su historia de base es una de las más melodramáticas. Un ex policía – Nishi – lleva de viaje a su mujer que está a punto de morirse, mientras lo persiguen unos yakuzas a los que les debe dinero.

Por otro lado se encuentra Horibe, ex compañero de Nishi que se encuentra lidiando con su soledad después de haber quedado en silla de ruedas a causa de un disparo. Sin embargo, la forma de representación dista mucho del género melodramático.

En su lugar, predomina una estética austera con destellos de humor. Y el humor, dice Kitano, es como la violencia. Ambos aparecen de forma inesperada, y mientras más inesperados son, mejor resultan.

Y en Hana-bi no duda en poner a prueba este principio. Su rostro inmutable, inspirado en las máscaras del teatro Noh, alberga ambos universos. 

Por otro lado, le otorga particular dedicación a la edición. El uso de grande saltos elípticos que lo caracteriza, por un segundo desorienta, pero también le da fuerza a la escena.

No es extraño que en su raíz encontremos a Eisenstein, el gran maestro de la edición, que decía que para ganar el máximo efecto las tomas deben sacudir al espectador, en lugar de encajar unas con otras fluidamente.

Y si bien Hana-bi sacude a su espectador, no deja de tener en su conjunto un tono calmo y pausado. La influencia de Ozu en este aspecto es palpable.

Planos vacíos, que no aportan al desarrollo de la historia, por momentos condensan un estado anímico de un personaje, o funcionan a modo de pausa. Cuando los personajes no están en silencio, el diálogo es reducido al mínimo.

Hideo Nakata «Ringu (Ring)» 1998

Clásicos del cine japonés de los años ’90 y ’00 Ringu

En 1998 se estrenó Ringu inaugurando lo hoy conocemos como j-horror, con películas que tocan temas similares: Ju-on, Pulse, Dark Water, Audition, One Missed Call, entre otras.

El argumento es simple y todos lo conocemos. Existe una leyenda urbana sobre un videotape que dice que si lo ves, llama una chica (Sadako) y te dice que vas a morir en siete días, y así sucede. Una periodista llamada Reiko empieza a investigar los misteriosos crímenes y termina envuelta en la maldición.

Si bien Ringu no es una historia original, sino la adaptación de la película televisiva Ringu: Kanzenban -que a su vez es la adaptación de la novela de Suzuki Koji -, sí fue la que inició un boom de remakes pasando por Corea, Hong Kong y Estados Unidos. Como señala Carlos Rojas en Virus Contagion in the Ringu Intertext, Ringu -tal como el casette de video- fue un producto de su propia autoreproducción infecciosa.

Gore Verbinski, el director de la remake estadounidense, recuerda de cuando Hideo le envió la copia: “el video de peor calidad que había visto – el doblaje del doblaje del doblaje. No podía ni siquiera leer los subtítulos.”

Una de las novedades de Ringu en el género de terror, es un ritmo lento y constante a través de cual crea tensión. Deja de lado el gore para focalizarse en la atmósfera y el miedo psicológico que ésta evoca. Sólo anticipándonos a través de detalles mínimos: poniendo una fecha en la pantalla, mostrándonos un reflejo en el televisor, haciendo sonar el teléfono… Colocados en el momento justo, resultan sumamente impactantes.

Hideo evita mostrar la figura de Sadako y en su lugar vemos los rostros que deja en sus víctimas, que reflejan como un espejo el terrible horror al que se enfrentaron.

Hayao Miyazaki «Sen to Chihiro (El Viaje de Chihiro)» 2001

Clásicos del cine japonés de los años ’90 y ’00 Chihiro

Un río tan contaminado que contiene una bicicleta de él, la apática y consentida hija de un colega, un parque en las cercanías del Studio Ghibli… Pequeños fragmentos cotidianos de la vida de Miyazaki fueron semillas de las fantasiosas escenas que nos encontramos a lo largo de Sen to Chihiro. Aquí seguimos la historia de una niña de 10 años que queda atrapada en un mundo mágico después de que sus padres se transforman en cerdos.

En su estadía se encuentra con una serie de personajes que la irá ayudando a encontrar la forma de volver a su hogar. En la casa de baños donde Chihiro debe trabajar, merodean toda clase de espíritus y dioses. Muchos inspirados en el folklore sintoísta aunque siempre con un toque “Miyazaki” que los convierte en seres adorables. 

Pero aunque las aventuras de Chihiro nos resulten entretenidas y el imaginario de Miyazaki sea un deleite visual, no dejan de encontrarse críticas a la sociedad contemporánea. El deseo desmedido por consumir, la avaricia, el egoísmo, la contaminación son algunos de los temas principales.

A esto se le suma la música de Joe Hisaishi, que a diferencia de la música incidental tradicional,  se encuentra más focalizada en el estado mental de los personajes que en sus acciones. Esto la convierte en una compañera ideal para los filmes de Miyazaki, donde muchas escenas se anclan en el ambiente para transmitir algo que una acción no puede, como sucede en la emblemática escena del tren.

Satoshi Kon «Paprika» 2006

Clásicos del cine japonés de los años ’90 y ’00 Paprika

Un grupo de científicos y programadores están desarrollando un nuevo tratamiento psicológico a través de un dispositivo llamado DC Mini. Entre ellos se encuentra la Dra Atsuko Chiba que entra a través de su alter ego Paprika en los sueños de los pacientes. Cuando uno de los DC Mini es robado, los sueños empiezan a mezclarse hasta crear una masa caótica y los resultados se vuelven catastróficos. 

El mundo de los sueños al que ingresa Paprika encarna los que Jung denominó como inconsciente colectivo, que utiliza figuras arquetípicas no sólo para representar en forma simbólica el inconsciente de quien duerme sino también para expresar problemas humanos universales.

Así es como vemos en Paprika cómo se cuelan imágenes de mitos, leyendas, folclore… Pero Paprika no sólo nos transporta al mundo de los sueños a través de símbolos, sino también de manera formal.

Su lógica narrativa con grandes saltos elípticos y su tempo vertiginoso crea un estado de confusión.

El particular estilo de edición de Kon, que Tony Zhou analiza en su video Satoshi Kon – Editing Space & Time,  acentúa aún más este estado. La animación además le permite manejar cuánta información visual otorgar, permitiendo que a pesar de ir a un ritmo rápido el ojo llegue a procesarla.

Kon era un especialista en utilizar herramientas técnicas para engañar al espectador. Te mostraba algo para luego revelarte que no estabas viendo lo que creías, jugando entre lo real y lo fantástico. La música, por otro lado, merece una nota aparte.

Susumu Hirasawa, que también se hizo cargo de la música de Paranoia Agent y Millennium Actress, fue el primero en crear un soundtrack con Vocaloid (sintetizador de voz), que le da una sonoridad robótica y se mezcla en una suerte de marcha pop.

¿Qué les pareció este recorrido por la historia del cine japonés de los ’50, ’60, 70, ’80, ’90 y ’00 ¿Les gustaría ver más recomendaciones de clásicos?

Fuente: Introduction to Japanese Horror Film (1.a ed.) | Contemporary Japanese Cinema Since Hana-Bi (Traditions in World Cinema EUP) |  Interpreting Anime | Robot Ghosts and Wired DreamsReigniting Japanese Tradition with Hana-BISatoshi Kon – Editing Space & Time |The Scary Screen: Media Anxiety in The Ring | Redacción: Florencia Copertari | ©2008-2020 XiahPop | Todos los derechos Reservados | All Rights Reserved