Inteligencia artificial y traducción: ¿el fin del intérprete humano?

miércoles, 17 de diciembre de 2025
colaboracion interprete e inteligencia artificial

La inteligencia artificial avanza sobre múltiples oficios, y el de traductor o intérprete no es la excepción. Herramientas como Gemini, Whisper o DeepSeek ya permiten traducir conversaciones en tiempo real, con resultados cada vez más naturales. Pero aunque la tecnología gana terreno, la precisión humana todavía tiene ventajas difíciles de imitar.

En los últimos años, la inteligencia artificial y la tecnología transformaron el modo en que se traducen textos, se imparten clases de idiomas y se interpretan eventos internacionales. Según Google, su modelo Gemini permite traducir discursos completos “preservando tono, ritmo y cadencia”, directamente al oído del usuario a través de auriculares compatibles. OpenAI también probó con traducción voz a voz entre idiomas como inglés e italiano con apenas unos segundos de retardo. En paralelo, la firma china iFLYTEK inauguró en 2025 su sistema Spark Trans durante la Exposición China-África: ofreció interpretación simultánea multilingüe, con subtítulos automáticos en pantallas y sin necesidad de conexión a internet.

Pero la pregunta va más allá de lo técnico. ¿Qué pasa con el trabajo humano? Según la Federación Internacional de Traductores, el 75 % de los traductores encuestados en 2024 teme perder ingresos por el uso de IA. Un informe del Oxford Internet Institute estima que, entre 2010 y 2023, se dejaron de crear cerca de 28.000 puestos de trabajo en traducción a causa del avance de los traductores automáticos. En Reino Unido, 4 de cada 10 profesionales ya vieron caer sus ingresos.

Traducción simultánea de la firma china iFLYTEK durante la Exposición China-África

Aun así, muchos expertos advierten que la IA todavía falla en contextos con dobles sentidos, ironía o contenido emocional, la máquina no puede captar la intención. En el foro internacional Interpreting SAFE-AI, más del 68 % de los intérpretes que probaron sistemas automáticos calificaron los resultados como “pobres o inaceptables”. Uno de los errores más recordados fue cuando una IA tradujo “pork” como “porn” en plena conferencia.

En China se está trabajando desde dos enfoques. Por un lado, el desarrollo acelerado de IA y por el otro, la formación de nuevos profesionales. La Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU) integró carreras de traducción con ciencia de datos y colabora con empresas como iFLYTEK para crear intérpretes que sepan trabajar con IA. Gracias a este enfoque, se logró aumentar de 88% a 97% la retención de contenido traducido en pruebas controladas.

La tecnología avanza y el oficio cambia. Lo que antes era exclusivo de intérpretes hoy puede ser resuelto por la tecnología. Pero, como advierten desde la Asociación China de Traductores, “las máquinas solo complementan: el juicio, la ética y el sentido cultural siguen siendo humanos”.

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