Kim Kwangja: la historia detrás de la fusión ecuatoriana en sus diseños

La diseñadora surcoreana Kim Kwangja combinó telas tradicionales de Otavalo, Ecuador, con el Hanbok, la vestimenta clásica de Corea, en seis atuendos que presentó en noviembre de 2025 durante el desfile Urban Echoes, en Corea del Sur.
Kim es directora ejecutiva de la firma Good Day y se dedica a reinterpretar prendas tradicionales coreanas en distintos escenarios culturales. La colaboración con Ecuador surgió de conversaciones con la diseñadora ecuatoriana Anabel López, cuya madre visitó el mercado artesanal de Otavalo para fotografiar las telas antes de que un grupo de amigos las trasladara hasta Corea del Sur.
A más de quince mil kilómetros de distancia de Otavalo (Ecuador), los colores y patrones de la sierra ecuatoriana cobraron vida y se mezclaron con la vestimenta tradicional coreana: Hanbok. Se trata de una propuesta que combina no solo estilos, sino que integra dos culturas distantes y rescata la memoria textil de ambas naciones.
En esta entrevista, realizada pese a la barrera lingüística entre ambas partes, Kim Kwangja habla sobre su primer acercamiento a los textiles ecuatorianos, el proceso de confección con lana de alpaca y el mensaje que buscó transmitir con esta fusión.
¿Por qué Ecuador? ¿Cuál fue tu primer contacto con esta parte tan tradicional del país?
Elegí las telas ecuatorianas porque me atrajeron sus colores primarios y sus patrones. Mi conexión con la cultura tradicional de Ecuador comenzó cuando tuve la oportunidad de conocer diversas expresiones culturales durante el evento del Día Nacional de Ecuador, lo que despertó mi interés desde entonces.
¿Cómo se replicaron las texturas y qué técnicas utilizó?
Lo que consideré más importante en este fue aprovechar al máximo las ventajas de las telas tradicionales ecuatorianas y las del Hanbok coreano. La tela ecuatoriana que utilicé está hecha de lana de alpaca y, por sus características, puede deformarse fácilmente por factores externos. Por eso, puse especial cuidado en el trabajo de base, utilizando una temperatura adecuada y la mínima cantidad de vapor al planchar, para evitar que los patrones y colores originales se alteraran. Como la tela es elástica, cosí de manera lenta y sin aplicar fuerza.
¿Colaboró con artesanos locales? De ser así, ¿cómo influyó ese intercambio en las piezas finales?
No pude comunicarme directamente con los artesanos locales. Me gustaría que en el futuro se pudiera colaborar directamente con ellos para discutir aspectos como colores y patrones, y crear prendas aún más interesantes.
Específicamente, ¿qué mensaje buscaba transmitir a través de estas creaciones?
Al trabajar, descubrí que las telas tradicionales de Ecuador y Corea tienen muchas similitudes. En particular, sentí que la armonía de colores de la tela naranja se asemeja mucho a la pintura ornamental tradicional coreana en los aleros de las casas (dancheong). Aunque Ecuador y Corea están distantes geográficamente, creo que comparten ciertas similitudes y eso es algo que me gustaría dar a conocer.

¿Qué sintió al ver las piezas terminadas?
En una palabra, fue emocionante. Ver las prendas creadas con la combinación de telas de Corea y Ecuador me provocó ilusión y felicidad. También me gustaría visitar personalmente los mercados de telas en Ecuador y probar nuevas combinaciones.
¿Cuál fue la parte más desafiante de su creación?
La mayor dificultad fue trabajar con la tela de lana de alpaca, ya que puede estirarse con el calor o la humedad. Encontrar la temperatura adecuada y el método de costura correcto fue el mayor desafío.
¿Hay algún otro aspecto de la moda ecuatoriana que le llame la atención?
Los colores son hermosos y los patrones muy especiales.
¿Qué elementos de la artesanía ecuatoriana resuenan más con usted como diseñadora?
En cada hilo de la tela sentí dedicación, alegría y la expresión de la naturaleza.
¿Cómo se logra el equilibrio entre el respeto cultural y la reinterpretación creativa al trabajar con motivos tradicionales?
En estas prendas me centré en resaltar los colores vibrantes de la tela ecuatoriana y combinarlos con la esencia tradicional del Hanbok. Dado que la tela ecuatoriana es llamativa, usé tela coreana sin estampados, con colores que armonizaran. En los atuendos en los que quería resaltar los patrones ecuatorianos, utilicé tela negra como fondo. A la vez, mantuve las formas tradicionales: jeogori, durumagi (abrigo tradicional coreano), daeryebok (túnica ceremonial coreana), incluyendo el dongjeong en el cuello.
¿Qué esperaría que los diseñadores jóvenes, tanto ecuatorianos como coreanos, aprendan de este tipo de trabajo intercultural?
Me gustaría que los jóvenes diseñadores de ambos países tuvieran más oportunidades de ver y experimentar directamente las diversas y hermosas telas y patrones tradicionales de Ecuador y Corea. Si en vez de limitarse a telas nacionales, pudieran intercambiar, explorar y discutir las del otro país, estoy segura de que estos diseñadores sabios y creativos podrían desarrollar obras aún más futuristas y diversas.
El viaje de Ecuador a la República de Corea
Kim cuenta que esta fusión se dio a través de conversaciones con la diseñadora ecuatoriana Anabel López. De ese primer intercambio nació la idea de colaborar en un desfile de modas, y la conexión con la cultura ecuatoriana se hizo más fuerte.
El proceso previo a la llegada de las telas podría resumirse en una sola palabra: complicidad. Desde la visita de la madre de Anabel López al mercado artesanal de Otavalo para fotografiar las telas, hasta la colaboración de amigos que ayudaron a trasladarlas al otro lado del Pacífico, cada paso encajó para hacer posible esta colaboración.
Por su parte, la diseñadora ecuatoriana Anabel López, pieza clave en este proceso, relata que le encantó el resultado, y que se emocionó tanto que no dejó pasar la oportunidad de probarse algunas piezas previo a su presentación en noviembre. Resaltó también la importancia de eventos de proyección internacional para darle impulso a la esencia de la cultura ecuatoriana. «Creo que es importante que se promocione un poco la cultura porque se está perdiendo (…) entonces es una pena porque hay cosas que han representado nuestra cultura antes de la colonización que se están perdiendo un poco», señaló.
Redacción: Talia Berrones | Fotos: Anabel López