El verdadero origen de las galletas de la fortuna: por qué no existen en China

viernes, 24 de junio de 2016

Las galletas de la fortuna se sirven en restaurantes chinos de todo el mundo, con una producción global que supera las 3.000 millones de unidades, pero hay un solo lugar donde no se consiguen: China. La explicación está en su origen real, que según distintas investigaciones se remonta a Japón y no al país asiático con el que suelen asociarse.

De los templos de Kyoto a las panaderías japonesas

El origen de estas galletas se ubica hace cientos de años en Kyoto, donde se vendían cerca de templos sintoístas. La especialista en historia y folklore japonés Yasuko Nakamachi dedicó años a rastrear este origen y encontró numerosas referencias a las galletitas en la historia y la literatura de Japón.

Grabado en madera de la era Meiji de la tienda Tsujiura Sembei (grabado en madera cortesía de la Biblioteca Nacional de la Dieta, Tokio)

La receta llegó a Estados Unidos de la mano de la inmigración japonesa, que comenzó a comercializarla en panaderías del país. Ese circuito de producción cambió después de la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos japoneses fueron enviados a campos de concentración y debieron cerrar sus negocios. Fue en ese momento cuando productores chinos tomaron la posta de la fabricación y venta de las galletas, un cambio que impulsó su popularidad y las llevó a expandirse al resto del mundo.

Cómo eran las galletas originales

Las galletas originales de Kyoto se diferencian bastante de las que se conocen hoy en los restaurantes chinos: son más grandes y de un color más amarronado. Su mezcla incluye sésamo y miso, en lugar de manteca y vainilla, y el papel con la predicción no va dentro del dulce sino sostenido entre los bordes de la galleta. Además, los mensajes no siempre anticipan buena suerte: también pueden incluir presagios negativos.

En Argentina, este producto se consigue en el Barrio Chino, con las variantes más conocidas y sus característicos mensajes, que van desde frases atribuidas a Confucio hasta predicciones curiosas de todo tipo.

Fuente: The New York Times y Rocket News | Redacción: Anto

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