Los Juegos Mundiales Nómadas 2026 arrancaron en Kirguistán

jueves, 3 de septiembre de 2026

Los VI Juegos Mundiales Nómadas se inauguraron el 31 de agosto en el Bishkek Arena, la nueva sede deportiva de la capital de Kirguistán, con delegaciones de casi 90 países y la presencia de mandatarios como el chino Xi Jinping, el ruso Vladimir Putin, el indio Narendra Modi y el turco Recep Tayyip Erdoğan. Los líderes se encontraban en la ciudad por la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que se realizó en paralelo al evento deportivo.

Frente a la estandarización del deporte occidental, se alzan los Juegos Mundiales Nómadas que este año abrieron sus puertas en Kirguistán. El certamen nació en 2014 en las orillas del lago Issyk-Kul, en el propio territorio kirguís, con el objetivo de preservar y difundir los deportes y las tradiciones de los pueblos nómadas de Asia Central. Desde entonces pasó por Turquía y Kazajistán, y en esta edición volvió a su país de origen con una convocatoria mucho mayor a la inicial: más de 3.000 atletas de alrededor de 90 países.

Se trata de una experiencia radicalmente distinta: una celebración donde la fuerza humana se valida por su comunicación directa con la naturaleza. Este evento busca desafiar los cánones del entretenimiento deportivo contemporáneo.

Un despliegue deslumbrante y un hito de la geopolítica

La ceremonia de apertura en la Arena de Biskek no fue solo un despliegue estético monumental y deslumbrante, sino un hito de la geopolítica simbólica. Con una platea que reunió a líderes globales como Xi Jinping, Vladimir Putin, Narendra Modi y Recep Tayyip Erdoğan, el evento demostró que el eje de la diplomacia asiática no solo se articula en cumbres económicas, sino también en la puesta en escena de su herencia compartida.

Latinoamérica dijo presente con atletas de naciones como Argentina, México, Perú y Colombia evidenciando que la destreza y la cultura de campo funcionan como un puente de identidad capaz de conectar geografías distantes.

Una arquitectura del patrimonio inmaterial

Desde el punto de vista sociocultural, el certamen constituye una arquitectura del patrimonio inmaterial. Entre las disciplinas que se disputan están el kok-buru, una variante del polo tradicional que se juega con la carcasa de una cabra; el er enish, un enfrentamiento de lucha a caballo; y el salbuurun, que combina tiro con arco montado y cetrería. A esas competencias se suman actividades que no son estrictamente deportivas, como los aitys (duelos de poesía improvisada), el toguz korgool (un juego de estrategia con piedras y tableros) y aldeas de yurtas armadas para la ocasión, donde conviven la música, la artesanía y la gastronomía nómada.

No se trató solo de folclore congelado en libros o museos, sino de una manifestación orgánica donde la memoria se reactiva a través del cuerpo y el sentimiento de comunidad. En una era saturada por estímulos digitales efímeros, un espectáculo en la estepa asiática invita a replantear el sentido de lo que son los revival vanguardistas. 

Créditos: Canal 26

Fotos: AP / AFP / EFE | Redacción: chris Harumi

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