Nishinoshima es una isla descubierta en el año 1702 que entusiasma a los científicos. Tras una erupción en el 2013, ofreció una extraordinaria oportunidad para descubrir como la vida comienza a abrirse paso en condiciones extremas.

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La isla en cuestión se ubica a unos 1000 km al sur de Tokio y creció de tal manera que literalmente “engulló” a su vecina perteneciente a la cadena Ogasawara, archipiélago conocido por la variedad de su ecosistema. La nueva Nishinoshima tiene una extensión de 2,46 kilómetros cuadrados y está formada por roca desnuda, producto del enfriamiento súbito de la lava.

La vida se abre paso

Los desechos vertidos por las aves de la región y el vómito de sus polluelos parecen ser la clave de este magnífico «experimento» que la Madre Naturaleza ha puesto en marcha.

Los biólogos estamos enfocados en esta nueva isla porque nos habilita a ver el punto de partida de un interesante proceso de evolución

Naoki Kachi, profesor y líder del Comité de Investigación de Ogasawara perteneciente a la Universidad Metropolitana de Tokio.

Como señalamos, las aves marinas parecen ser las claves de este proceso de transformación de Nishinoshima. Estas han comenzado a utilizar esta remota isla como un lugar de descanso. Existe la posibilidad de que con el tiempo establezcan aquí una colonia fija. Se cree que su excremento, las plumas caídas, los restos de alimentos regurgitados y organismos en procesos de descomposición, eventualmente crearán un suelo rico en nutrientes.

Este suelo se podría convertir en terreno fértil para que las semillas traídas por el viento o alojadas en el sistema digestivo de las aves, encuentren un lugar propicio para desarrollarse.

La isla original, de tan solo 0,22 kilómetros cuadrados, solía ser visitada por aves, pero luego de la erupción habían menguado sus visitas.

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Japón, que se encuentra en el cruce de varias placas tectónicas, es el hogar de más de 100 volcanes activos. Los científicos aun no saben cuando Nishinoshima dejará de despedir lava, pero su expansión está siendo compensada con la constante erosión producto de la actividad oceánica.

Se espera que la isla siga un destino similar al de Surtsey, una isla que se formó en las costas de Islandia en 1963 y que con el paso de las décadas se convirtió en el hogar de múltiples especies vegetales, invertebrados y aves. Es probable que en Nishinoshima esto no ocurra tan rápido, pues la distancia respecto al territorio japonés es considerable, pero con el paso del tiempo se puede convertir en un interesante refugio silvestre.

Fuente: JapanTimes.co.jp | Foto: When Two Become One – NASA Earth Observatory | Redacción: hiroshi © 2020 Todos los derechos reservados a Xiahpop®