Hoy vamos a hablar un periodo oscuro y triste de la historia de Asia, una herida que no sana pero merece ser contada: la de las mujeres de confort. Esta charla la vamos a tener con Gabriela Cho, licenciada y profesora de letras en formación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.

Cho es además docente de idioma coreano y activista. Algunas de las causas que abraza son las «mujeres de confort» y el antirracismo. Siempre está presente en actividades relacionadas con la inclusión y la violencia de género. Es la persona indicada, dentro de la colectividad coreana argentina, para hablar de estas cuestiones.

Primero le preguntamos ¿A qué se refieren los coreanos (y otros países de Asia) cuando hablan de «mujeres de confort» o «mujeres de consuelo»?

Las “mujeres de confort” son las víctimas del sistema de esclavitud sexual del Ejército Imperial Japonés antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Eran niñas y mujeres de distintos países asiáticos como Corea, China, Tailandia, Filipinas, entre otros, y muchas de ellas tenían entre 11 a 20 años.

En realidad, el término “mujeres de confort” es un eufemismo. Hacen referencia a que proveían “confort” a los soldados en ese contexto de guerra, cuando en realidad eran torturadas, abusadas y violadas.

Mujeres de consuelo de Corea en el año 1944 en Myitkyina. Esta fotografía fue capturada por el Ejercito de Estados Unidos en un reporte secreto. (Foto: commons)
¿Cómo surgió este sistema de esclavitud sexual?

Para entender por qué y cómo surgió este sistema de esclavitud sexual hay que tener en cuenta el contexto histórico en el que ocurrió. Entre 1931 y 1945 Japón llevó a cabo una guerra de avance militar en Asia, teniendo como colonias a Corea y a Taiwán.

Conforme iba extendiéndose, una de las cuestiones que surgieron fueron las violaciones de mujeres locales por parte de los militares japoneses. Esto era un potencial problema para el Imperio ya que podía incitar a represalias en los territorios ocupados. Además de aumentar los riesgos de contagio de enfermedades de transmisión sexual en las tropas.

Es por esta razón que decidieron crear un sistema de esclavitud sexual. Secuestraban a niñas y mujeres de estos territorios en cuestión, con amenazas o engañándolas con ofertas de trabajo.

De esta manera, se trasladaron alrededor de 400.000* niñas y mujeres a burdeles militares llamados “estaciones de confort”. Allí eran violadas sistemáticamente por más de 50 hombres aproximadamente. Este número es un estimativo, ya que las víctimas perdían la cuenta.

Según testimonios de ex soldados arrepentidos y ex médicos de la Armada, la cantidad de soldados por víctima era aún mayor: entre 70 e incluso 100 hombres por día.

Gabriela Cho está llevando adelante un proyecto para hacer más visible esta problemática en Argentina. Le consultamos como surgió el proyecto:

En principio surgió como un proyecto personal de mi parte, cuyo objetivo era difundir la problemática de las mujeres esclavizadas sexualmente por el Ejército Imperial Japonés.

La idea principal era difundir contenido informativo en español con ilustraciones propias a través de las redes, en este caso, Instagram y Facebook.

Unos meses después, gracias a la Asociación de Coreanos en la Argentina, tuve la oportunidad de coordinar una carpa en el evento Buenos Aires Celebra Corea para difundir y concientizar sobre el tema al público argentino de manera presencial.

Carpa «¿Mujeres de confort?» en el evento «Buenos Aires Celebra Corea»

En esta ocasión pude tratarlo con un equipo de amigas, también descendientes de inmigrantes coreanos, Jennifer Choi y Teresa Kim.

Diseñamos la carpa en conjunto y de esta manera se pudo visibilizar aún más la temática para el público en general. La verdad es que hubo muy buena recepción, más de la que esperaba.

Muchas personas se interesaron en el tema y expresaron su solidaridad por las supervivientes que sufrieron estas atrocidades.

Lamentablemente, dadas las circunstancias actuales, por el momento el proyecto consiste en difundir sólo a través de las redes. No descarto la posibilidad de que crezca a largo plazo y se den otras instancias de difusión.

Kim Hak-soon haciendo el primer testimonio público como sobreviviente de la esclavitud sexual militar japonesa el 14 de agosto de 1991. Foto: http://womenandwar.net/
Gabriela no quiso que quede solo para la colectividad ¿Qué la llevó a contar a los argentinos lo que pasó en Corea durante ese periodo?

En lo personal, es un tema que me genera un fuerte impacto como mujer y como descendiente de coreanos.

Por un lado, la violencia de género como una constante presente de acá a Corea. Aunque, obviamente, se manifiesta de distintas maneras de acuerdo a cada cultura. Y cómo la violencia sexual contra las mujeres siempre está presente y, lamentablemente, naturalizada en contextos de guerra.

Además de eso, mis abuelos vivieron la colonización japonesa y sus consecuencias en primera persona. Es una problemática que de alguna manera me interpela en lo personal.

Además de sentir que esta cuestión la interpelaba como mujer y descendiente de coreanos, Gabriela siente que no hay suficiente información en el mundo de habla hispana:

Cuanto más me adentraba a la historia coreana en general y a las mujeres esclavizadas en particular, me di cuenta de lo poco que se sabía de estos temas en el mundo hispanoparlante.

Es bastante desolador porque ya pasaron casi tres décadas desde que se habló de este tema públicamente por primera vez en Corea del Sur y más de 75 años desde que ocurrió todo esto. Pero aún no hubo disculpas oficiales por parte del gobierno japonés. Y el hecho de que no se sepa del tema en la mayoría de los países hispanoparlantes no ayuda en nada.

Si no se habla del tema, es como si no existiera. Fue en ese momento cuando me di cuenta de la necesidad de difundir esta cuestión.

La Estatua de la Paz «Sonyeosang» en Corea o la Estatua de la «Mujer de Consuelo» en Japón, es un símbolo de las víctimas de la esclavitud sexual por parte del ejército imperial japonés durante la Segunda Guerra Mundial.
¿Por qué creés que no se habla de estos temas en los países hispanoparlantes?

No puedo hablar por todos los países hispanoparlantes, pero en el caso de la Argentina, si vemos el contenido que se da en los colegios, por ejemplo, Asia prácticamente no existe.

A lo sumo se dará algo de historia asiática pero de manera superficial, mientras que se da la historia europea con el título de historia universal. Esto influye muy fuerte en la percepción colectiva de qué temas son considerados importantes y centrales, y cuáles son periféricas y dispensables, opcionales.

Una consecuencia de todo esto es que justamente se olvide (o directamente no se sepa) que la Segunda Guerra Mundial no ocurrió sólo en Europa sino también en Asia, donde Japón cometió tales atrocidades.

Y con esto me refiero no sólo al sistema de esclavitud sexual sino también a las masacres en los territorios ocupados y experimentos con humanos, cuestiones prácticamente desconocidas en términos de conocimiento general.

Todo es una cuestión política, y este tema ha afectado fuertemente las relaciones entre los países asiáticos que sufrieron la invasión del Imperio Japonés. Incluso hasta el día de hoy. Los diferentes gobiernos de Corea han mostrado diferentes posturas con respecto a la forma de buscar una respuesta y solución al conflicto.

Sin embargo el gobierno de Japón nunca ha respondido de manera adecuada a los pedidos de disculpas de los países afectados. Le preguntamos a Gabriela como debería responder con respecto a esta cuestión:

En pocas palabras, debería escuchar a las víctimas y pedir disculpas de acuerdo al criterio de estas últimas. Parece una obviedad, pero el gobierno japonés sigue insistiendo con que el tema ya está saldado cuando ni siquiera cumplieron con los reclamos de las víctimas, sistematizados en demandas bien claras por los grupos sociales que nuclean a las sobrevivientes militantes:

(1) Reconocer que el sistema de esclavitud sexual de los militares japoneses fue un crimen de guerra;
(2) Revelar documentos oficiales;
(3) Dar disculpas oficiales;
(4) Pagar reparaciones a las víctimas y a familiares (en el caso de las mujeres ya fallecidas);
(5) Castigar a los responsables;
(6) Registrar el sistema de esclavitud sexual en los libros de historia **

En torno a esto, la actitud del gobierno japonés se caracteriza por ser contradictoria: hubo ocasiones en las que se pidieron disculpas y reconocieron los hechos, pero luego los niegan y no se toman medidas consecuentes al respecto.

Por ejemplo, en Japón no se mencionan a las “mujeres de confort” en los libros de historia, y si se lo hace, aparece en una nota al pie. La impunidad es tal que incluso el mismo ex- ministro Abe negó este sistema de esclavitud declarando que no había pruebas concretas de que haya habido coerción.

En otras palabras, que estas niñas y mujeres habían ido a los burdeles por su propia voluntad para trabajar, que eran prostitutas. Esto es inaceptable por donde se lo mire.

¿Son disculpas reales si luego se intenta tapar los hechos y no hay políticas de memoria para la población? Lo que las víctimas piden es que se reconozca la responsabilidad legal de los hechos por parte del gobierno nipón y que haya una reparación simbólica.

Activistas y mujeres de confort en un reclamo frente a la Embajada de Japón
Pero eso no quiere decir que todo Japón esté de acuerdo con la postura del gobierno. Los mismo movimientos feministas japoneses han sido quienes colaboraron fuertemente en impulsar los reclamos de las mujeres esclavizadas:

Afortunadamente, hay organizaciones y movimientos feministas japoneses que apoyan la causa. Contribuyeron con la recolección y preservación de material sobre las “mujeres de confort”.

Justamente, el rol de los movimientos feministas coreanos y japoneses fue clave ya que son los que buscaron a las víctimas e impulsaron sus reclamos. De esta manera, se logró visibilizar la problemática como una violación de derechos humanos.

A diferencia de los movimientos feministas y otros grupos de Derechos Humanos, el Fondo de Mujeres Asiáticas fue creado por el gobierno japonés, una decisión que generó polémica:

En 1995 Japón estableció el Fondo de Mujeres Asiáticas (en inglés: Asian Women’s Fund (AWF), que incluyó asistencia de salud y compensación económica para las víctimas.

Pero el problema de esta organización es que se presenta como un acto de redención por parte del gobierno japonés, cuando en realidad los proyectos fueron llevados a cabo a través de donaciones privadas. Por ende, tanto para las víctimas como para el gobierno surcoreano, esta organización no es considerada como una entidad oficial aunque haya sido creada por el gobierno nipón.

Al no ser una compensación estatal, el gobierno japonés está evitando la responsabilidad legal del asunto. El fondo se disolvió el 31 de marzo de 2007.

En el caso del gobierno de Corea, el reclamo está vigente. Sin embargo no fue igual de consistente de acuerdo al nivel de conservadurismo del gobierno de turno…

La posición de los gobiernos fue variando. Durante el gobierno de Park Geun-hye se llevó a cabo un acuerdo con el gobierno japonés en 2015. Este último se comprometió a pagar una suma de 1 billón de yenes (unos US$ 8,3 millones) a modo de compensación.

Aunque en primera instancia se podría decir que hubo una disculpa por parte de Japón, en realidad, no la hubo. En principio porque ni siquiera consultaron a las víctimas, lo cual es inaceptable.

En segundo lugar, el acuerdo consistía en que Japón pagaría esa suma con la condición de que se considerara el tema de las “mujeres de confort” como terminada de manera “final e irreversible”. Con esto, el acuerdo de alguna manera intenta esquivar la necesidad de reparaciones oficiales y anularía efectivamente la responsabilidad legal de Japón con respecto al asunto.

Además de esto, el acuerdo incluso tenía como condición que se sacara la estatua de la niña de la paz, que fue erigida para recordar a la víctimas y reclamar justicia al gobierno nipón. Este acuerdo generó un fuerte repudio por gran parte de los surcoreanos, y un reclamo que se le hizo al gobierno coreano fue justamente que sea anulado o renegociado.

Actualmente, con el presidente Moon Jae-in, esta problemática fue abordada de otra manera. Se estuvo intentando renegociar el acuerdo y hasta el momento se tomaron algunas decisiones al respecto, como por ejemplo, disolver la fundación creada con la compensación del acuerdo en cuestión.

Sin embargo, el gobierno nipón considera el asunto como finalizado y se niega a renegociar.

Hoy en día muchas de esas mujeres que sobrevivieron a la esclavitud han fallecido, sin embargo las que quedan siguen activas en la causa:

Varias de las sobrevivientes devinieron activistas por la causa, y en la actualidad siguen reclamando justicia al gobierno nipón.

Es más, cada miércoles se lleva a cabo una manifestación delante de la embajada japonesa en Seúl, Corea del Sur, donde organizaciones y autoconvocados en general protestan acompañando a las víctimas.

Imagen de la marcha del miércoles 18 de noviembre. Foto: http://womenandwar.net/

Además, en 1992 se creó la casa Nanum o House of Sharing, ubicada en Gwangju, en la provincia de Gyeonggi desde 1995. En ella funciona también el Museo Histórico de la Esclavitud Sexual de los Militares Japoneses en Corea del Sur desde 1998.

Este predio fue obsequiado por grupos budistas, y financiado por movimientos budistas, organizaciones civiles y donaciones de particulares. Alberga a un grupo pequeño de sobrevivientes surcoreanas que vivían en extrema pobreza.

Lamentablemente, quedan muy pocas sobrevivientes, y la gran mayoría está en sus 90 y con un estado de salud delicado. Ésta es otra razón por la cual es tan urgente difundir la causa: están falleciendo año tras año sin haber recibido disculpas oficiales mientras siguen reclamando justicia.

Gabriela Cho en la carpa de «Mujeres sin confort» durante Buenos Aires Celebra Corea

Cho sigue actualizando sobre la causa en su cuenta personal y en la cuenta del proyecto. Les compartimos sus redes que cuentan contenido sumamente interesante sobre esta cuestión y sobre otras cuestiones de inclusión y memoria:

*La cantidad de víctimas aún es motivo de debate, ya que no sólo se quemaron documentos clave de la Armada sino también muchas de las víctimas fueron asesinadas ante la inminente rendición ante los Aliados. Además, es menester tener en cuenta que muchas fallecieron sin hablar sobre el asunto debido al estigma social que conllevaba haber sido abusada y/o violada / **Fuente: womenandwar.net | Redacción: Miki Farias, Gabriela Cho | ©2008-2020 XiahPop | Todos los derechos Reservados | All Rights Reserved