RIIZE marcó un hito histórico para el K-pop en Lollapalooza Argentina

El grupo de SM Entertainment se presentó el pasado 14 de marzo en el Hipódromo de San Isidro. Analizamos el impacto de RIIZE en Lollapalooza Argentina y la consolidación de la cultura coreana en los grandes festivales de la región.
¿Quién se hubiera imaginado hace apenas una década que un grupo de kpop debutante se convertiría en uno de los actos más esperados de un festival masivo en el Hipódromo de San Isidro? La imagen de miles de jóvenes argentinos coreando canciones en un idioma ajeno ya no es una rareza de nicho en la actualidad, sino una postal de la cultura pop contemporánea. El pasado 14 de marzo, este fenómeno alcanzó un nuevo hito con la presentación de RIIZE en el festival Lollapalooza, marcando un antes y un después en la relación entre la industria musical surcoreana y los grandes escenarios de Sudamérica.
El debut de RIIZE en Buenos Aires no fue un simple show, fue una declaración con intenciones de crecimiento. Esta agrupación, cuyo nombre combina las palabras en inglés «Rise» (crecimiento) y «Realize» (hacer realidad), demostró que la influencia cultural de Corea del Sur (llamada Hallyu u «ola coreana») ha superado las expectativas y barreras de los conciertos en solitario para integrarse orgánicamente en los lineups de festivales multitudinarios.
RIIZE se coronó como el primer grupo de K-pop en pisar el escenario de este famoso festival en esta parte del mundo, un espacio tradicionalmente dominado por el rock, el pop occidental y la música urbana local.

El poder del soft power
Este acontecimiento tiene una profunda dimensión cultural y comunicacional. Por un lado, visibiliza el soft power de Corea del Sur: la capacidad de una nación para ejercer influencia global a través de su cultura. Ver a gigantes de la industria como SM Entertainment (la productora detrás de leyendas del kpop como EXO, Super Junior y Girls’ Generation) enviar a una de sus formaciones más jóvenes y prometedoras a más países latinoamericanos, es una prueba de que el mercado latinoamericano ya no está por fuera del juego. Es ahora un territorio estratégico para la industria del K-pop, tras la pausa de la pandemia.
La cultura digital, la comunidad y el K-pop
Por otro lado, la presentación de RIIZE, agrupación conformada por Shotaro, Eunseok, Sungchan, Wonbin, Sohee y Anton, en Argentina puso en evidencia el papel fundamental de la comunidad y la cultura digital.
Las «Briize» (nombre del fandom) en el país no solo llenaron el recinto, sino que se organizaron para promocionar la llegada del grupo en Buenos Aires. Esta pasión, una marca registrada del público argentino, fue correspondida por los integrantes, quienes interactuaron en español y les agradecieron a sus fans por los diferentes proyectos. A pesar de los nervios iniciales, provocados por la magnitud de una convocatoria que los sorprendió, y la fugacidad de su visita, la conexión fue genuina.
El Hipódromo fue escenario no solo de una performance impecable, sino también de una validación social: RIIZE demostró que puede competir en igualdad de condiciones dentro de un festival masivo, consolidándose como una presencia relevante en la escena local.

La historia de RIIZE
Sin embargo, detrás de este debut exitoso, el grupo atravesó un período complejo en su propio camino. A pesar de su juventud y del respaldo de un gigante como SM Entertainment, RIIZE venía de lidiar con controversias internas y la reciente salida de un miembro de su alineación original.
Esta situación generó tensión entre la empresa y las fans, quienes, aunque apoyaban incondicionalmente a los chicos, cuestionaban las decisiones corporativas. Ante este clima incierto, la ambiciosa estrategia de la agencia fue clara: lanzar al grupo a los escenarios de festivales internacionales.
Desde Tailandia hasta México, y ahora Argentina, RIIZE tuvo que reescribir su narrativa en vivo. El furor vivido en Buenos Aires, superó todas las expectativas, no sólo validado por la performance impecable del grupo, sino que también sirvió como un alivio y una reafirmación crucial para la banda en un momento determinante de su carrera.
El éxito de RIIZE en Argentina, y su posterior paso por Chile y Brasil, invita a reflexionar sobre la descentralización de la cultura pop. En un mundo hiperconectado y post-pandémico, los fenómenos culturales ya no siguen una única dirección.
RIIZE abre en el ámbito de los festivales multitudinarios una puerta que será difícil de cerrar. La pregunta ahora no es si vendrán más grupos de K-pop a nuestros festivales, sino quiénes serán los próximos en dar el gran salto y qué nuevas formas de intercambio cultural nos depara esta globalización musical.

Créditos: @riize.argentina @riize_official @soyharuharu | Portada: @nicopapa.photo | Redacción: Chris Harumi

Soy Haru (diminutivo de Harumi), comunicadora social especializada en diplomacia cultural, análisis de industrias creativas y dinámicas culturales de Asia Oriental y el Sudeste Asiático. Colaboro en proyectos de divulgación cultural, cobertura de eventos institucionales y análisis comunicacional con foco en Corea, Japón, China y ASEAN. Mi trabajo busca tender puentes entre Asia y Latinoamérica desde una mirada informada, crítica y accesible.